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Política en mayúsculas: Soberanía, legislación, justicia... y gobierno














Guillermo Rodríguez G.





3erPolo
















La vida, la libertad y la propiedad no existen por razón de leyes hechas por el hombre.
Por el contrario, el hecho es que la vida, la libertad y la propiedad existen
con anterioridad a aquello que hizo a los hombres hacer leyes por primera vez.

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No me dedicaré a tratar los temas “trascendentales” de la política venezolana de hoy... minifaldas, escotes, sandalias, etc. Ni aún a supuestos o reales “espaldarazos” políticos de poderosos gobernantes extranjeros, y/o internacionales o locales empresarios de medios, para quienes fracasaron lamentablemente en algo tan crítico... pero tan conocido, como lo que el “Caudillo” Alfaro denominaba “maquinaria electoral”.

 

No dejaré de mencionar que también fracasó lamentablemente la dirección política, y un largo etc... No únicamente la sumatoria de quienes no pudieron sumar el día, o mejor la noche, de la verdad.

 

Que las políticas venezolanas no usen burcas me parece bueno... aunque algunas de ellas parecieran querer introducir tan bárbara costumbre entre nosotros.

 

Al final el problema real con los “espaldarazos” para estrategas de un fracaso inocultable... es que tienden a ser espaldarazos para nuevas derrotas. Sí, y sólo sí. La gente –la que los recibe, la que no, y los que de espectadores estemos- se deja guiar por los supuestos o reales espaldarazos... y no hace política en serio.

 

Política en serio hacen del otro lado. Con el cambio progresivo del socialismo “menchevique” adeco al socialismo radical de nuevo cuño. Y es serio porque se está dando principalmente en el marco jurídico... que es dónde importa. El problema es que quien no entienda el error de las premisas en que se basaba aquél socialismo hoy superado, jamás será capaz de derrotar realmente al socialismo que lo superó. Porque las premisas son las mismas.

 

Por eso en lugar de tratar de minifaldas, sandalias, o envidias evidentes... asuntos en lo que los expertos están en la “prensa rosa”. Y asuntos, al fin, con que los malos gobiernos disfrutan tanto el que se “entretenga” la gente. Intentaré un par de comentarios sobre esas premisas falsas de todo socialismo, que tenemos que cambiar en “mentes y corazones” para caminar mañana rumbo a la prosperidad, y no seguirnos hundiendo siempre en la miseria creciente.

 

OTROS ASUNTOS

 

Los liberales entendemos que Vida, Libertad y Propiedad son derechos naturales, individuales, anteriores y superiores a cualquier forma de organización, gobierno o Estado.

Tales derechos no se crean en un desarrollo de la civilización occidental, se reconocen -que es muy diferente- en un momento de la historia de occidente... existieron desde siempre, y fueron mayormente irrespetados desde siempre... como mayormente son aún irrespetados fuera de la cultura que llegó al nivél de desarrollo de la civilización capaz de reconocerlos... y aún en ella se intenta desesperadamente retroceder, por medio falsas ideologías que intentan negar desde la realidad objetiva, para negar la individualidad, y con ella los verdaderos derechos humanos. Tales mentiras generalmente se apoyan en la envidia... y empiezan por negar el derecho de propiedad. O mejor aún, de anularlo en la “práctica” afirmando defenderlo “en teoría”. El engaño y la confusión son las mejores armas de quienes pretenden destruir los mayores progresos de la civilización... auto denominándose “progresistas”.

 

Entendemos en cambio los liberales la propiedad privada como derecho individual, natural e indiscutible, en la medida en que tenemos por principio fundamental, que cada ser humano es propietario de sí mismo, de su cuerpo, su intelecto y su voluntad. Y que es por ende, soberano de sí mismo. Limitada dicha soberanía, única y exclusivamente, por la igual soberanía de los demás, sobre sí mismos.

 

Un gobierno liberal y republicano, con independencia de la “mecánica” de su elección, y de la forma de separación de poderes que adoptase, sólo puede existir para proteger la soberanía de todos, y cada uno, sobre si mismos, y las consecuencias que de ello se derivan en materia de limitación del poder público. Para que los gobernados sean libres, los gobernantes han de estar encadenados, es decir, limitados:

 

  1. Limitados primero a sus funciones naturales, que son únicamente las de naturaleza represiva, como la legislación, la seguridad, la defensa y la justicia.
  2. Limitados en sus poderes para ejercer dichas funciones por los derechos individuales, que no podrán violar pues es su razón de ser, protegerlos. 
  3. Limitados en recursos a los estrictamente necesarios para cumplir sus funciones, y para ello también limitados internamente por una clara separación de poderes, que supere las fallas que tras un par de siglos hemos podido ver en la que se deriva de la tradición de la revolución americana.
  4. Limitados en el poder de legislar, a dictar únicamente leyes que además de ser de carácter general estuvieran orientadas a garantizar la inviolabilidad de las correspondientes soberanías individuales.

Tiranía, es el uso del poder público, para violar los derechos naturales de los individuos. Y como son individuales tales derechos, no es menos tiránico un gobierno que se sustente la mayoría para excederse de sus limites justos y naturales, usurpando la soberanía que no les corresponde, al gobierno o la mayoría en forma alguna, para violar los derechos naturales de un único individuo; que el gobierno de un único individuo, que arrogándose la soberanía de otros en su persona, viole los derechos de la mayoría de los individuos.

 

Que las victimas sean más, o sean menos que los criminales, es un asunto de poder, y de matemáticas. No de justicia, ni de derecho. Al final, toda forma de tiranía, tiene un carácter expresa o tácitamente democrático. Únicamente la mayoría servil que soporte, por acción u omisión, la tiranía permite su existencia. Cuando la tiranía supera el limite de la tolerancia, que recomienda a los prudentes no sustituir un mal menor, por un conflicto aún más pernicioso que el mal que intenta terminar, la tiranía tiene los días contados. Y la cuenta llega a su fin, cuando aún los serviles llegan al limite de la tolerancia de la violación de su limitadísimo concepto de la dignidad de la persona humana en sus propias personas.

 

LA JUSTICIA Y LA LEY

 

Nos hemos acostumbrado a considerar Ley cualquier cosa que las asambleas de legisladores decreten, cumpliendo los requisitos formales que ellas mismas previamente establecieron. Eso nos ha hecho aceptar que la voluntad del gobernante se pueda transformar en Ley. Y ese es el origen de casi todos nuestros males.

 

Las Asambleas se crearon para dictar normas sobre la relación del gobierno con los ciudadanos, sobre el funcionamiento del gobierno como tal, y algunas otras normas de organización y buen gobierno. Pero no para dictar leyes sobre la relación de los individuos entre sí. Ley ha de ser aquello que todos entendemos objetivamente que es justo, aún el que la viola, y es algo que está en la naturaleza de las relaciones humanas. De hecho la existencia de normas generales, que sólo tiendan al mantenimiento de la paz social, y al respeto de los derechos individuales, haciendo a todos iguales únicamente ante la Ley, no es invento o creación. Es descubrimiento y expresión de algo que está en la naturaleza de toda sociedad humana. La necesidad de leyes justas que sean descubiertas y aplicadas por los jueces. Que sean coherentes entre sí y no otorguen privilegio a unos sobre otros. Y que tiendan más al mantenimiento y perfeccionamiento de un orden legal cuyo objetivo no sea favorecer intereses, individuos o resultados particulares, siendo por el contrario el crear un marco de justicia en el que todos, y cado uno, de los individuos puedan perseguir sus objetivos y defender sus intereses más exitosamente. Eso que suele denominarse “Derecho de Gentes” o en ingles “Común Law” es la verdadera ley. Y eso es algo que en nuestra sociedad no ha existido formalmente jamás. La justicia no puede ser “social” o de “genero” ni en general favorecer los objetivos o intereses particulares de unos sobre otros, en razón de las preferencias de quien detente el poder. Que el poder lo detente la mayoría no cambia el hecho de que cualquier ley que se haga con el objeto de favorecer el interés particular de unos sobre otros... es y será una ley injusta.

 

La suma de leyes injustas, basadas en el poder de imponer as opiniones particulares como leyes generales, ha causando una descomunal acumulación de poder y recursos en unos Estados desmedidos que son incapaces de cumplir eficazmente, aún, con sus más básicas y elementales funciones... a fuerza de querer cumplir con todas las que no le son propias.

 

La necesidad de cambiar a fondo nuestras leyes, empieza por la necesidad de cambiar el fondo y la forma en que nos damos leyes. Porque en el marco jurídico actual, un gobierno decente y eficiente, dedicado exclusivamente a cumplir sus funciones naturales, sería ilegal... tan simple como eso.

 
















3erPolo

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