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"Opositorpes" venezolanos hacen el ridículo... El "accidental" presidente Zapatero hace negocios














Guillermo Rodríguez G.





3erPolo
















La raza humana se divide políticamente entre aquellos que quieren
que la gente esté controlada y los que no.

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Para quienes abrigaban dudas sobre la coherencia ideológica del neo-izquierdismo, su meridiana claridad estratégica, su capacidad de adaptarse en escenarios muy diferentes, así como la plena identidad de ideología y objetivos políticos, locales y globales, de los principales proyectos neo-izquierdistas en el poder, como son los de Venezuela, Brasil, Argentina y España, las declaraciones de los presidentes de estas naciones, entre sus recientes mini-cumbres de Uruguay (Chávez, Lula Kirchner) durante el ingreso de Tabaré Vázquez al club del neo-izquierdismo en el poder (Y su consecuente e inmediato acuerdo energético con el gobierno chavista) y en Venezuela (Chávez, Lula, Zapatero, esta vez con un “circunstancialmente” indispensable “invitado” que no es miembro del club neo-izquierdista. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe) han debido ser más que suficientes para que aclaren sus dudas de una buena vez. La plena identidad de objetivos, y la diferencia de tiempos y dificultades para adelantarlos, queda especialmente clara. Para muchos, la percepción de la realidad neo-izquierdita, es imposible, y entre esos muchos, está la mayor parte de la “opositorpe” oposición paleo-izquierdista venezolana.

 

La visita de Rodríguez Zapatero a Venezuela, es la visita de un cercano aliado ideológico de la revolución, que viene a estrechar aún más unos lazos que ya eran estrechos, y a concluir negocios, que ya estaban adelantados. Es un encentro de amigos y aliados el de Chávez y Zapatero. Y es necesario recordar que Rodríguez Zapatero representa la misma ideología neo-izquierdista que Hugo Chávez. No hay diferencias de grado, ni de magnitud. Si pudiera, Zapatero gobernaría como Chávez. La diferencia que tiene con Chávez, es que no puede. Si pudiera, estaría dedicado al “desmontaje” de un mal llamado “capitalismo”, que no llegó a superar el mercantilismo, en la casi completa historia de España como de Venezuela, y la “construcción” de una versión más radical del socialismo de viejo cuño socialdemócrata mercantilista, que es a lo que se enfrentan en realidad.  En eso está Chávez. El otro aún no puede.

 

Es enorme diferencia entre las circunstancias de Zapatero y las de Chávez. Circunstancias por las que el líder del neo-izquiedismo en España, no pasará jamás de ser una accidente, resultado de un brutal atentado terrorista, ampliamente exitoso en su declarado objetivo de “obligar” a los electores a votar por el candidato de los terroristas islámicos para el gobierno español. Resultado también del mal manejo de la información en el gobierno de Aznar. La brutal y oportunista manipulación propagandista de los medios controlados por aliados del neo-izquierdismo. Y de las bandas de delincuentes dedicadas al asedio, apedreamiento y lanzamiento de bombas molotov, contra las sedes del Partido Popular. Que fueron las claves para la accidental, y trágica elección “ferroviaria” de Rodríguez Zapatero. Mientras que el único líder legitimo, de la moderna izquierda socialista venezolana, es (descontado el sobreseimiento, que fue voluntad del anciano equivalente local del accidente zapateril) tanto el producto de sus propias, y personalísimas acciones,  armadas y electorales, como  un icono del neo-izquierdismo globalizado.

 

Pero no hay diferencia entre los presuntos “zapaeristas” que se dedicaron impunemente a apedrear y lanzar bombas molotov contra las sedes del PP, y los presuntos chavistas que apedrearon el sepelio del cardenal de Caracas, saquearon y quemaron hasta los cimientos, la casa del partido socialcristiano en Petare, o cosas muchísimo peores... asesinatos incluidos, unos impunes, y otros no. La triste administración de Zapatero ha sido señalada, puertas adentro, por la persecución policial y judicial contra la oposición conservadora, de “tolerancia” para cualquier violencia de sus propio malandraje partidista, y del recrudecimiento de odios políticos históricamente superados. Y puertas afuera sus logros no pasan del sistemático apoyo irrestricto para las más criminales dictaduras totalitarias de todo signo, desde el marxismo castrista al fundamentalismo islámico, en un irracional y estéril uso oportunista del antiamericanismo cerril, y el encadenamiento de España, como furgón de cola, entre las fuerzas más radicales del neo-izquierdismo que representan, mucho mejor que él, principalmente Hugo Chávez, Néstor Kirchner, y Lula Da Silva, pero también, Evo Morales y Antauro Humala. Todo por hacer olvidar, a los españoles y al mundo, que no es más que un “presidente ferroviario”.

 

Ese accidente histórico, en su necesidad de no cerrar ineficientes astilleros, se había volcado ya, por intermedio de su folclorísimo y victimista ministro Bono, a la venta que buques militares... y/o petroleros... su mantenimiento, además de “infraestructura”, y/o... lo que sea. Al gobierno neo-izquierdista con la más abultada chequera de petrodólares, como es el de Venezuela.

 

El negocio prosperará. En la política de expansión global del neo-izquierdismo, las alianzas antiamericanas, y el desplazamiento del paleo-izquierdismo. Prosperará, por las mismas razones que prosperarán las compras de bonos argentinos. La entrega de la Orimulsión a empresas privadas chinas, y los convenios financieramente “asimétricos” con Cuba. Es un asunto de poder político, para hacer la revolución neo-comunista, hasta donde se pueda en cada punto, en todo el mundo, a cualquier costo. Los costos, al final de cuentas los pagan los pueblos, mientras el poder, que pretenden totalitario los socialista de nuevo, como de viejo, cuño, lo disfrutan los gobernantes... y sus aliados. Y este nuevo socialismo, está mucho más dado al lujo y disfrute de sus jerifaltes, que el viejo y triste marxismo, que tanto apoya en su lenta muerte, y al que aspira a sustituir, tanto como a la fracasada socialdemocracia del “Estado del bienestar”, con la que es mucho menos paciente.

 

Así las cosas. La ridícula reunión de un patético grupo de paleo-izquierdistas venezolanos,  náufragos del presupuesto revolucionario, que claman en “audiencia” ante Rodríguez Zapatero, como picaros coloniales ante un corregidor “de mentirita” es de un patetismo hilarante. Es risible, porque ni el presunto “jefe” de las bandas de que asaltaron e incendiaron las sedes del PP en España, es el “demócrata” del que hablan los “opositorpes” izquierdistas marginales venezolanos. Ni su “socialismo europeo” es menos socialista (o más capitalista) que el proyecto “de lento arranque” del comandante venezolano. Ni aún si lo fuera ¡qué no lo es! estaría interesado en que lo que le cuenten de la violencia política “oficiosa”, las presuntas persecuciones policiales y judiciales, ni otras aromáticas “yerbas varias”, una izquierda marginal, (que le recuerda con mucho al “felipismo” que su generación neo-izquierdista hubo de desplazar dentro del PSOE, como un Chávez desplazó sus equivalentes locales, desde fuera y con otro nuevo partido) un presidente “ferroviario y por accidente” en busca de cambiar buenas compras de barcos (y otras cosas) para apuntalar negocios ineficientes, y con ellos su accidentalísima elección. Además de no perder su oportunidad de “ladrarle al Bush”, cobrando muy buenos petrodólares en el “esfuerzo”. Lo que han hecho, tales “opositorpes” es lo mismo que si hubieran pedido audiencia con Jatami, o con Fidel Castro, para “acusar” al gobierno de “perseguir a la oposición”.  La única diferencia es que Zapatero, a más de dedicarse a su zapato “náutico”, puede gustar de circense espectáculo. Y hasta arrojar algunos euros a los payasos. Porque Zapatero enfrenta una oposición de verdad en España, contra la que no deja de serle útil dedicarle un instante en Caracas a una comparsa de payasos, para poder afirmar de regreso en Madrid que “escuchó” a “la oposición” en Venezuela.

 

Zapatero es un neo-izquierdista en el poder, que ya ha sido señalado de más abusos de poder, que toda la administración que sustituyó. Navega en aguas tempestuosas, enfrentando desde el accidente de su elección, hasta el poder real de sus aliados nacionalismos marginales. Pero sobre todo, a una oposición fuerte, seria y creíble, ideológicamente diferenciada (aunque no por mucho) como el PP, que es una alternativa real, perfectamente capaz de derrotarlo, en cualquier momento. Y esa es la otra diferencia con Chávez. El líder supremo de la revolución en Venezuela, es el líder de supremo de sus unificadas y adoctrinadas huestes, que son cerca de un tercio de la población de la población de un país en que otro tercio desarticulado, disperso, y sin diferencia ideológica o conceptual con la fuerza política de la revolución en el poder, se le opone, si posibilidad alguna de éxito a corto o mediano plazo, mientras el tercio final rechaza ambas indiferenciadas propuestas, precisamente por  “igualitas”, sin acertar aún en articularse políticamente en torno de una verdadera alternativa doctrinaria, radical y esperanzadora ante la revolución neo-izquierdista que en seis años exhibe un incremento de 10% en la pobreza.

 

Quienes, desde el paleo-izquierdismo moribundo de la socialdemocracia adeca, declararon que “nada tiene que hablar con Rodríguez Zapatero”, si bien no han explicado claramente el fondo “ideológico” del asunto para su propia militancia. Al menos han tenido la fortuna de combinar dignidad y olfato político. Esperemos que no cambien de opinión mañana. Aunque es cosa de ellos, no de uno. Al final, lo más que puede darles un Rodríguez Zapatero a los opositores de su aliado, es un viajecito para algún “evento” marginal, con cargo al bolsillo de los sufridos pagadores de impuestos Españoles.

 

El resto, sería repetir la torpeza de “inventarse” un Don Zapatero, tan irreal como el “Mr. Carter” que se inventaron ellos solos, hace muy poco. Tan diferente de la realidad en torno al mediocre presidente de una de las peores administraciones de la historia de los EE.UU. reconvertido, a punto de reciclaje de imagen de su único éxito en “política exterior”, en “superestrella del neo-izquierdismo global”, ampliamente complaciente, para quienes han sido señalados como sus “ideológicos” aliados comerciales.

 

Y si AD, el viejo “partido socialista venezolano”, como acertadamente lo ha calificado la parte seria de prensa española, no se siente “ideológicamente” identificado, y sabe que nada tiene para pescar, con las nuevas aguas neo-izquierdistas del accidental presidente español. Que más que “pena ajena” nos pueda dar a los liberales, el espectáculo de los “peticionarios de audiencias” a Don Zapatero. Allá ellos con su cara dura de oportunistas limosneros. Y los tontos que en tal grupo se presten a retratarse. Nuestro reconocimiento a los adecos por su oportuna percepción de la realidad. Pero ni con unos, ni con otros, tenemos nada que hacer. Lo nuestro es esforzamos por articular, desde abajo, la verdadera respuesta radical devolucionaria, para transferir los activos mercantiles que los socialismos, de antes y ahora, concentraron en el Estado, a la población de hoy y del futuro, que comience entregando su acción de PDVSA a cada ciudadano. Y si con alguien tenemos interés en conversar, como en efecto conversamos ocasionalmente, es con quienes combaten tanto al neo-izquierdismo de los zapateros, como al paleo-izquierdismo socialdemócrata, con ideas y propuestas liberales-libertarias. El resto es, generalmente, una perdida de tiempo. Y si algo no tenemos para perder, es tiempo, ya que estamos apenas al principio de una lucha que será larga. Y prepararse rápidamente. Es sólo el principio.
















3erPolo

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