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Si es petróleo para el pueblo: No puede ser petróleo para el Estado














Guillermo Rodríguez G.





3erPolo
















"La verdadera civilización es
donde cada cual da a todos los demás
todos los derechos que reclama para sí mismo."
 Robert G. Ingersoll

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Tras muchas preguntas de dirigentes y militantes del movimiento  Liberal Resistencia Civil. , y de otros liberales, no menos organizados políticamente, con los que cada día estrecharemos más lazos, he considerado necesario explicar que es lo que entendemos por “petróleo para el pueblo”.

 

LOS OBJETIVOS SON LOS MISMOS

 

En la declaración de Borburata los resistentes en el 2002 establecimos esto:

 

“Necesitamos un Estado fuerte para las policías, el ejercito y la administración de justicia, pero podemos dejar el resto de las actividades a la sociedad para que se desarrollen las capacidades individuales en un marco de paz social, seguridad jurídica e igualdad de derechos.

 

Las ocho acciones indispensables a tal efecto son:

 

1. Estado dedicado a sus funciones naturales, seguridad y justicia.

 

2. Gobiernos limitados, en sus cauces, y separados de la esfera privada.

 

3. Fisco en orden.

 

4. Libertad monetaria.

 

5. Mercado libre.

 

6. Instituciones sociales independientes del presupuesto.

 

7. Educación, medicina y seguridad social para los más pobres mediante cupones municipales.

 

8. Privatización popular de PDVSA y de todas las propiedades del Estado que no estén dedicadas al cumplimiento de sus funciones naturales.”

 

Las definimos como indispensables, porque no se pude adelantar una, o varias, aisladamente. Son un todo integral. Cada una es indispensable, por lo que lo son todas al mismo tiempo.

 

Y EL PETRÓLEO

 

El petróleo en Venezuela, es propiedad del Estado, porque el subsuelo es propiedad del Estado. Adicionalmente, existe una Ley que Reserva al Estado la Actividad Petrolera. Por esa Ley, la industria petrolera, ha de ser estatal. Por vía de excepción, puede el Estado asociarse con industrias privadas foráneas. Los nacionales, están -en la práctica y hasta ahora- mayomente excluidos.

 

Respecto de la industria, lo que hemos sostenido y seguimos sosteniendo es que:

 

“Estamos de acuerdo con quienes afirman que PDVSA ha sido un mal negocio para su accionista que -por ahora- es el Estado y no el pueblo.

Lamentamos informarte que PDVSA no fue tuya ayer ni lo será mañana, mientras no tengas una acción a tu nombre y en tus manos, no eres dueño de nada y quien te diga lo contrario, simplemente te miente.

Por eso no creemos que la solución sea cambiar a los empleados, sino al accionista. Somos partidarios de la privatización, pero entendemos que privatizar PDVSA sin participación popular sería una injusticia inaceptable. La devaluación de la moneda en Venezuela produce inflación porque el gobierno es el propietario directo de las divisas al controlar PDVSA. Nuestros gobiernos gastan demasiado y devalúan para tener mas bolívares. Así han empobrecido a la población por décadas. Para limitar los ingresos del gobierno, sólo a bolívares; regresar a la población una parte de lo que se le ha robado y reducir drásticamente la deuda estatal que siempre terminamos pagando los ciudadanos comunes, la solución es entregar gratuitamente no menos de la mitad de las acciones a la gente y usar el resto para pagar la deuda pública.”

 

Y EL SUBSUELO

 

Hay dos formas de privatizar el subsuelo. La primera es la uniendo la propiedad del subsuelo con la del suelo. Hace décadas defendía yo esa idea, pero encuentro que el más grande terrateniente de Venezuela es, nuevamente. El Estado. Y si bien se podrían privatizar las tierras estatales. No es menos cierto que las tesis devolucionistas atacan adecuadamente un problema real. La población universalmente ha sido descapitalizada por décadas de despojos estatistas taimados en los manejos monetarios y fiscales. Es justo y necesarios ir universalmente en dirección contraria. Por eso la idea de títulos vitalicios de propiedad del subsuelo, en manos de cada venezolano mayor de edad, que le den derecho de depositar tal título en una institución financiera para que cobre su cuota parte de la regalía, y se la entregue, me parece hoy la mejor idea, en muchos sentidos.

Ahora. Nada de seto se puede hacer con la actual constitución y las actuales leyes. Es necesaria otra Constitución, y otro sistema legal. Y la propia Constitución estatista define el camino para alcanzar pacíficamente tal objetivo.

 

Y MIENTRAS TANTO

 

Mientras tanto hay mucho que se puede hacer. Incluso bajo el sistema legal estatista actual. El artículo 311 de la Constitución dejó una ventana para la asignación de la regalía petrolera directamente a la población. Podemos privatizar la regalía. Pero sólo en los términos que la Constitución establece. Y la Constitución establece que ha de ser para “ la inversión real productiva, la salud, y la educación”. Así las cosas. Apoyamos un recoger firmas para presentar como iniciativa popular un proyecto de ley con los siguientes objetivos.

 

  1. Transferir directamente para cada venezolano directamente para cada venezolano. . Desde que cumpla la mayoría de edad, hasta su edad de retiro. En una cuenta individual, de su libre elección, que puede ser un fideicomiso bancario, de seguro, o de otro tipo. Su cuota parte de ese ingreso patrimonial del subsuelo.
  2. Que el 50% de los fondos transferidos a cada cuenta, se acumulen, junto con su rendimiento, capitalizándose individualmente, hasta la edad de retiro. Y luego sean entregados para que el titular decida como los ha de invertir para disponer de una pensión digna.
  3. Que el otro 50% dividido en partes iguales, esté disponible para cada titular, en cupones (análogos de los conocidos “cestatikets”) para ser usados exclusivamente en gastos de salud y educación. Y que tales cupones sean emitidos por las mismas instituciones en que el ciudadano mantenga su cuenta. Que los valores en las cuentas individuales, que respaldan dichos cupones, sean acumulativos, junto con su rendimiento, por los valores que no se gasten. Y se puedan destinar tanto para sistemas de salud pre-pagada, como al pago de seguros, o de servicios directos. Según cada cual, individual y voluntariamente, lo considere prudente.

 

No apoyaremos forma alguna de fondo, o fondos, estatales, o semi estatales, obligatorios para los beneficiarios de la transferencia, y bajo la administración directa o indirecta de burócratas manirrotos. No podríamos por ser contrario de nuestros principios, y programa.

No apoyaremos forma alguna de estatización, directa o indirecta, de los fondos que se acumulen en las instituciones privadas que compitan por captar las cuentas de largo plazo del sistema. La ley ha de prohibir que dichos fondos se usen para comprar deuda pública. Por lo mismo. Y no es nada de eso lo que se nos propuso apoyar.

 

DE QUE SE TRATA

 

Se trata de privatizar la renta, no la propiedad del subsuelo, sino la renta del subsuelo. Y se alguien desea llamar eso “democratizar” porque cada ciudadano, desde el más rico, hasta el más pobre, recibirá su parte igual en todo, y decidirá, él y sólo él, donde y como colocarla. Que lo llame como desee. Pero no se trata de crear ninguna nueva institución gubernamental, ni nada que se le parezca. Se trata de pasar, directamente, una renta que actualmente administra el Estado, a cada ciudadano a cada ciudadano. para que cada ciudadano la administre personalmente. Y se reconoce que sólo lo podrá hacer para lo que la Constitución le permite. No para otra cosa. En tanto la Constitución en vigencia sea “la bicha” como la llama su legitimo padre.

Así que no apoyaremos un falso cambio, como sería el pasar de lo que el Estado actualmente administra, de una forma, para que el mismo Estado, lo administre de otra forma. Si ha de ser petróleo para el pueblo, no puede ser petróleo para el Estado. Para darle poder al pueblo, hay que quitárselo a quien lo tiene, y quien tuvo antes, y tiene ahora, todo el poder real en Venezuela, es el Estado. Por eso es que apoyaremos tal idea. Es una idea que tiene virtudes por sí misma. Y es un paso en la dirección correcta. Será un largo y tortuoso camino. Pero quién se oponga, sea la Asamblea, o sea el Supremo Tribunal. Le estará negando clara e inequívocamente a cada Venezolano un retiro digno, el acceso a mejores servicios de salud y educación, y la capacidad de administrar su propia vida, por sus propios medios. La otra forma astuta de “oponerse” sin oponerse, es la de quien intente trasformar esta idea en otro cambio "gatopardiano". Dejando los recursos en el Estado, en lugar de pasarlos realmente a la gente. Enfrentar ambas cosas desde el principio. Es sólo el principio. 
















3erPolo

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