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¡Viva la civilización!... ¡Abajo la barbarie del terror!













Guillermo Rodríguez G.





3erPolo
















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La civilización sufrió un golpe en Madrid. Y sufre otro golpe cada vez que algún medio de comunicación denomina a la banda terrorista ETA "grupo separatista vasco". Se podría también denominar a Al Qaeda, grupo religioso musulmán. Pero lo que más golpea la civilización es el grotesco intento de "diferenciar" una banda terrorista de otra. Quienes ansían que el atentado de Madrid se le asigne a Al Qaeda, y no a ETA, por pensar que así quedarían mejor servidos los intereses de la basura política que gusta de justificar a los terroristas de "su bando" mañana se arrepentirán al entender que el terror no tiene aliados. Sólo victimas.

Aquí en cambien me confiesa una amiga que hoy camina en la calle con miedo. Miedo a las fuerzas del orden, al supuesto cargo de protegerla, tanto como al desatado malandraje que nos agobia.

Miedo, porque nuevamente vemos en Venezuela el terrorismo político, el terrorismo de secuestros, torturas, violaciones y persecuciones, sólo que los señalados son fuerzas militares y policiales a cargo del orden público y grupos afectos al gobierno central. Y estos responden señalando como terroristas a fuerzas policiales de gobiernos municipales opositores. Preocupa la descalificación y criminalización de las victimas... práctica por la que en el pasado se señalo, más de una vez, a nuestras fuerzas policiales, por muertes de inocentes -o culpables- de supuestos o reales crímenes comunes. Pero hoy la disidencia política se comienza a ver como crimen. Hoy escuchamos a efectivos militares gritarle a un detenido que "nos han matado a cuatro" y una victima de tortura relata el mismo "comentario". Sabemos que es falso. ¿Lo sabían ellos, o lo creían realmente? Y de ser así. ¿Quién o quienes los mal informaron con propósito de exacerbarlos y enfurecerlos?.

 

UNA SIMPLE VERDAD

 

La verdad es que el terrorismo, de estado o de aspirantes a manejarlo, tiende a tener éxito en arrastrar a la civilización hacia su campo. El terrorista, llámese Hitler o Pol Pot, Al Qaeda o ETA, Pinochet o Castro. Y sin importar si el exterminado fuera el odiado Carrillo Blanco, por ETA. Su propio pueblo, por Polt Pot. Un pueblo conquistado como el Tibet o Armenia, en la China Comunista o el Imperio Turco. O el disidente, en el caso de todos los gobiernos terroristas.  Odia el estado de derecho, las instituciones y los procedimientos liberales de la civilización. El terrorista odia un sistema que proteja los derechos individuales. Quiera otra cosa, Quiere una barbarie sobre la que el mande. Y si se impone la barbarie, el terror gana. Puede que no gane el poder. Que sea otro bárbaro diferente el que lo logre. Puede incluso que sea en nombre del combate del terrorismo que se instituya la barbarie. Pero es un éxito de la barbarie.

Derrotar el terror requiere enfrentar a todas las formas de barbarie con las armas de la civilización. Pero la civilización hoy está minada desde adentro. Minada por ideas colectivistas, estatistas y en fin Serviles. Minada por el uso de la Ley para violar los derechos individuales, en nombre de supuestos derechos colectivos. Minada por valores favorables al terror, a la crueldad, a la negación del individuo. Y el primero de tales valores es el de la soberanía estatal. Los terroristas ansían, y con frecuencia logran, se ellos quienes manejen el estado, porque si el estado es soberano, su poder es en realidad ilimitado. De poco sirve la democracia como barrera contra esto. Si la mayoría odia a la minoría, no será con el voto mayoritario que se protejan los derechos de la minoría. Y no hay peor terror que aquel que es sancionado por mayorías, reales o supuestas. Nuestra simple verdad es que hubo un momento en la historio de Venezuela en que todos caminaban por la calle sin miedo. Sin miedo al malandraje, porque había suficientes policías y tribunales. Sin miedo al terrorismo de estado, porque vivíamos bajo un gobierno republicano y liberal que respetaba toda forma de disidencia y oposición. Sin miedo, y por ende sin escolta, podía caminar por nuestras calles, incluso el Presidente Medina. Y sin miedo y sin escolta caminaba aquel Presidente. Sin miedo trabajaban, invertían y prosperaban, quienes estaban acostumbrados (y confiados) a la disciplina fiscal y monetaria en el manejo de las finanzas públicas. Quizás no sabían lo que tan disciplina era, pero sabían que sus bolívares valían lo mismo mañana que ayer. No sabían los venezolanos de entonces de inflación, de devaluación, de regulaciones engorrosas, ni de demagógicos discursos de empobrecedores fariseos que nos condujeron a todas las formas de terror.

  

VIVIR SIN MIEDO

 

Tenemos todos el derecho de no temerle a las fuerzas del estado que pagamos para que nos protejan. Pero el miedo no empezó ahora, el miedo empezó cuando se admitió que era bueno usar al estado para quitarle a unos algo por la fuerza, con el fin de dárselo a otros. No importa que tanto se invente, se racionalice, o se rasguen hipócritas vestiduras de los fariseos izquierdistas, por una pobreza que ellos se han encargado de reproducir e incrementar. El poner al policía a robar fue el pecado original. Porque si el policía ha de robar para otros, difícil serna que no decida que sabio  quedarse el con la mejor parte. Y ya que se roba, y se redistribuye lo robado "dentro de la ley" porque los que se roba son los malos. Según la "sabia" doctrina servil de todas las izquierdas. Poco hay para pensar que entonces no es tampoco malo el negar otros derechos al "malo". Como malo será el que se opone al poder... tendremos terrorismo de estado. Pero nunca debemos olvidar que ese terrorismo de estado empezó atacando las propiedades... y sólo después de acostumbrarse es que comenzó el ataque contra las personas. Y no es que antes no hubiera abusos. Sobraron siempre los abusos en esta tierra que tan pocos gobiernos decentes a tenido, que el único que de tal podemos calificar en los últimos cien años (para todos los campos del respeto a los ciudadanos) fue derrocado por la cobardía y la traición en 1945.

Venezuela fue un país civilizado. Y lo será de nuevo. Lo será cuando entendamos, todos los venezolanos, que

sólo el individuo es soberano, y lo es sólo sobre si mismo. El estado existe sólo para proteger tal soberanía. Si entendemos eso, y organizamos el estado en consecuencia, podremos asegurarnos de que todos puedan caminar por nuestras calles sin miedo. Y ayudar en algo -por poco que sea- para que lo mismo ocurra en las de Madrid. Y en las de cualquier ciudad del mundo. Y eso es apenas el principio.
















3erPolo

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