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Piratas de mar y tierra: Los "millarditos" del botín se reproducen













Guillermo Rodríguez G.





3erPolo
















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El Banco Central le dio al Presidente su millardito para el agro. Se lo dio, a la antigua, disimuladamente, bajando el encaje un par de puntos, para que el dinero que los bancos tenían obligación de colocar en el Banco Central, fuera menos. Tanto como mil millones de dólares menos, y que se use en créditos agrícolas preferenciales, para quienes señale el Ejecutivo.

Deposite mil bolívares en un banco, el banco le presta los mil bolívares a otra persona, y al hacerle se los deposita en una cuenta corriente -para su disposición- en el mismo banco, con lo que tiene un nuevo deposito, que puede prestar de nuevo, y depositar, y prestar... Así, un banco podría prestar los mismos mil bolívares infinitas veces. No lo puede hacer, porque tienen que depositar un porcentaje de cada deposito en el Banco Central. Mientras más alto sea el porcentaje, menos veces pueden los bancos prestar los mismos mil bolívares a muchas personas diferentes, mientras más bajo sea el encaje, pues más veces se prestará un dinero que -en realidad- sólo existe una vez.

La cantidad de dinero que circula, depende de las veces que los bancos lo prestan, cada préstamo y deposito en el mismo banco, es lo mismo que imprimir nuevos billetes. Si hay más dinero en circulación con la misma cantidad de bienes y servicios, los precios suben. La inflación no es más que meterle más dinero al sistema, por parte de quien tiene el poder legal de inventar dinero de la nada, para que el dinero que Ud. Tiene sirva para comprar menos cosas. Lo que Ud. Pierde, lo gana el que produce el nuevo dinero. En este caso, su dinero pierde valor, y el gobierno se gana un millardito.

Pero, por si fuera poco un millardito, ahora serán dos, dos que se comentan entre PDVSA y en BCV, que el presidente de PDVSA pondría "para disposición" del solicitador de millarditos, antes del que su jefe (que ahora si es jefe en PDVSA) siquiera lo piense. La cosa es simple, desde los lejanos tiempos presidente Herrera, (tan recordado por el viernes negro, como por su afición a los torontos y su insospechable amistad con una Reina de Belleza que desarrollo una carrera política con su incondicional apoyo). Los dólares que PDVSA no le entrega al gobierno, los que se quedan para sus propias operaciones, no los deposita en cualquier banco, sino en el Banco Central, donde están juntos pero teóricamente no revueltos con las reservas internacionales. Divisa que entra en el Central, es divisa que terminará sirviendo de excusa para emitir más bolívares. Y por eso se hizo entonces, ya que si hubiera sido realmente para apuntalar el valor de bolívar, no lo hubieran devaluado de 4,30 por dólar hasta lo que hoy vale. La verdad es que se trata de poner muchísimos más bolívares en circulación, y sin tanta pendejada de encajes y bancos, que al final complica ciertas cosas. El gobierno está en campaña, la campaña cuesta plata, y PDVSA pone dos mil millones a la orden... Pa´ lo que salga. Que eso también causará inflación, ya que al final de cuentas son dineros que no se transformarían en bolívares para gastarse adentro y ahora sí... Obvio. Quien dijo que la revolución es diferente del pasado. La revolución es el pasado con sus manejos de cuarta, pero a la quinta potencia.

 

¿Y el resultado?

 

 

En Venezuela mueren todos los meses cerca de doscientos niños, producto de la violencia. Mueren algunos más adultos, y deja de existir (en apenas cinco años)  más de un cuarto de la producción de bienes y servicios. Alrededor del 30% de las industrias y similar número de comercios han desaparecido. Bandas armadas al margen de la Ley se enseñorean sobre el campo y las ciudades. Cobran impuestos, imparten justicia, controlan sus territorios y se mantienen en permanente guerra contra el resto de las bandas, lo que no descartan las alianzas temporales de unos contra otros. Y ahora... también controlan el mar. Tenemos en el mar territorial venezolano el grueso de los actos de piratería, robos, asaltos y asesinatos, que sufren los barcos recreativos en el Caribe. Por ahora, se lanzan contra los pequeños -y valiosos- yates. Pero como en tierra, crecerán, se harán poderosos y desafiantes, si no se les detiene. Y como en tierra, nada indica que se les detendrá. La verdad es que estamos en medio de una guerra, guerra de malandros que luchan por el saqueo, la extorsión y el robo... como los piratas de antes, que también eran malandros. Ahora que la solución no es cambiar unos piratas por otros, ni siquiera ante el hecho indiscutible de que unos podrían ser menos malos que otros, porque los daños son tan vastos, y las necesidades de un Estado realmente dedicado a defender vidas y propiedades tan grandes, que no podemos darnos el lujo de elegir entre piratas y malandros. Necesitamos un gobierno que gobierne... Y eso es sólo el principio.
















3erPolo

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