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No hay derecho: ¡Abajo la tiranía mayoritaria!













Guillermo Rodríguez G.





3erPolo
















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Venezuela está gobernada por una tiranía, absolutamente democrática, que llegó al poder con indiscutible apoyo mayoritario. Saldrá del poder al perder ese apoyo... pero cambiar un gobierno es solución, únicamente si el siguiente gobierno no es fundamentalmente igual al que sustituye. El gobierno venezolano ha desarrollado leyes, reglamentos y políticas capaces de destruir en cinco años el 25% del PIB per capita. Los anteriores gobiernos democráticos se tardaron casi cuarenta años en lograr el mismo objetivo. Pero no por ello se les debe acusar de menos socialistas y revolucionarios. Enfrentaron muy difíciles circunstancias. El socialismo llegó a Venezuela de la mano de los golpistas de 1945, pero sólo se logró instalar definitivamente y con apoyo electoral mayoritario desde 1958. Y el país en que se instaló era ordenado y próspero, por lo que se requirió de tiempo para desarticularlo, empobrecerlo y destruirlo, al punto de echar las bases materiales y morales del actual régimen. La revolución bolivariana es la continuación natural de lo que empezó en 1945. Ni más, ni menos.

 

ADECOS TODOS... Y EN TODO

 

El estado venezolano fue capaz obtener más de 50% de participación fiscal en el negocio petrolero, cuando dicho negocio estaba en manos de compañías privadas foráneas. Pero con su propia petrolera estatal nacional, se queda con menos de 23% de la factura. No hay mucho más que entender. Lo que se promete es repartir una torta que cada vez es más pequeña. El socialismo no funciona, no funciona en ninguna de sus variantes, ni dictatorial, ni democrático, lo único que produce el socialismo es pobreza. Pobreza que será mayor, en tanto sea menos el capital que se requiera destruir, por eso es que la segunda revolución socialista venezolana es mucho más eficiente que la primera en la producción de pobreza.

La visión de un marxismo que usara los mecanismos democráticos para alcanzar el poder, y la mayoría para destruir progresivamente la propiedad privada, mediante una serie de modificaciones ordenadas de la legislación, es una tesis de un peruano que se escindió del marxismo soviético hacia principios del siglo pasado. Con dichas tesis se han apoyado, en la práctica, desde Acción Democrática y COPEI, hasta el MVR y el MAS. Todos son marxistas, todos son revolucionarios... todos son adecos. En la práctica de destruir ordenadamente la propiedad privada y los derechos individuales, poco a poco, y respetando las formas democráticas... y en aquello de que: El que parte y "recomparte" se queda la mejor parte. Son más de lo mismo.

 

EL DERECHO BÁSICO

 

No se podrá detener el empobrecimiento hasta que la mayoría se perciba únicamente como la suma de individuos. Todos los políticos que alcanzan el poder, prometiendo a sus seguidores que les darán algo que le quitan a otros, terminan quitando a sus seguidores mucho más de lo que les dan. Pero quien votó un ladrón para gobernante, no tiene derecho moral de quejarse cuando el gobierno le roba.

El programa de la revolución liberal que necesitamos, sería la privatización popular de PDVSA, entregando una acción gratuitamente a cada ciudadano. Podemos hacerlo con todos los activos mercantiles del Estado. Podemos incluso desarrollar mecanismos para que intangibles, como el espacio radioeléctrico, sean propiedad directa de la población. Podemos pagar la deuda pública, retomar la disciplina fiscal y monetaria y retomar el crecimiento económico. Pero nada se logrará realmente, si no se corrige el error fundamental con el que todo empezó, porque la revolución liberal no se logrará sin que se cercenen, no sólo todas forma de tiranía, sino toda posibilidad futura de tiranía.

La mayoría no tiene derecho de robar, someter o limitar los derechos de la minoría. La propiedad que cada uno tiene sobre sí mismo, y sobre todo lo que sea producto de su esfuerzo físico, o intelectual, debe ser protegida de cualquier forma de tiranía. Tiranía de la minoría con el poder la fuerza, o tiranía de la mayoría con el poder del número. Tenemos que hacer una revolución liberal creando nuevos mecanismos de control constitucional que garanticen que jamás mayoría alguna tendrá el poder de violar el derecho fundamental de individuo alguno. Tan tirano como el Rey que se llamó soberano para tiranizar al pueblo, es cualquiera que se llame soberano, incluso el pueblo. El pueblo, al fin no puede ser sino la mayoría, y la tiranía de muchos, y aún de todos, sobre uno (o sobre pocos) no es moralmente diferente de la tiranía de uno sobre muchos, o sobre todos. La soberanía legitima es la soberanía de cada individuo sobre si mismo, y la razón de ser del Estado es proteger esa soberanía. No puede ser soberano entonces el Estado, si ha de ser soberano el individuo. Y no puede ser libre el individuo, si no es soberano de si mismo. Debemos limitar el poder de legislar para proteger la soberanía individual mediante un nuevo tipo de constitución. Sólo en ese marco constitucional será posible reconstruir la república para el beneficio de los ciudadanos... Y eso apenas para empezar.
















3erPolo

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