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Ninguno cumple, vote por ninguno














Guillermo Rodríguez G.





3erPolo
















Nosotros creemos que nos merecemos nuestros ingresos,
en virtud del hecho que hemos trabajado duro para producirlos.
Pero los políticos creen que se merecen nuestros ingresos
en virtud del hecho que ya los han gastado.  
Eric J. Fry

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La triste realidad que enfrentamos los venezolanos en la elección presidencial del 2006 es que, con la excepción de una que otra declaración aislada del candidato humorista profesional, por lo que han dicho mayormente todos los candidatos, empezando por el caudillo único del socialismo del siglo XXI y presidente en funciones aspirante a la reelección, siguiendo por el ahora proclamado caudillo único del socialismo del siglo XX, aspirando a tomar el control de “la piñata del siglo” que las circunstancias externas engordaron para gobierno actual al punto que casi se revienta sin tocarla... hasta la larga lista de candidatos que pueden ir de lo simbólico a lo folclórico, siendo todos socialistas que prometen mantener y aún profundizar las maquinaciones populistas y clientelares de  un gobierno radicalmente socialista, y por ende radicalmente empobrecedor e irresponsable... pues ninguno merece que se le tome en serio.

 

Es obvio que la población beneficiaria, o simplemente esperanzada, con las misiones teme perder incluso eso, pero no es menos obvio que esa misma población no se traga el cuento del socialismo del siglo XXI en cuanto al “mar de la felicidad” cubano. Menos se traga que “ser rico es malo” cuando ve los altos y medios jefes de ese socialismo circulando en Audi, firmando con Mont Blank y vistiendo de marca. Y es suficiente hablar en confianza con los beneficiarios “de a pie” de esas mismas misiones, empezando por el que estudia de verdad para graduarse de bachiller “ya de viejo” porque antes no pudo, sin importarle que otros que no estudian reciban el mismo título, o con el que trabaja duro manejando en serio su mercalito, sin importarle que otros quieran manejar los suyos con horario y actitud de empleado de ministerio –y que ha venido desarrollando una empatía y respeto que nunca hubiera imaginado por “el portu del abasto”, aunque no lo diga mucho– para ver como aún en medio de los altos precios del petróleo se rompen las costuras de tan grandilocuente y bien estudiado populismo. Y esas costuras rotas a simple vista, aunque se piense que "peor es nada" son las que hacen intragable la sobreoferta ultrapolpulista de un Rosales al que el también gobernador del Zulia y Candidato de "la unidad" Arias Cárdenas le podría cantar aquello de "te pareces tanto a mí, que no puedes engañarme" 

 

Después de todo, aún asumiendo la hipótesis de su victoria electoral y asunción del cargo, y sin entrar en detalles sobre la composición de los poderes públicos a cuyo estado actual contribuyó él mismo en el pasado reciente con anteriores “estrategias unitarias”... para cumplir lo que promete el caudillo del socialismo del siglo XX, tendría que gobernar un país con controles de cambio y precios, con PDVSA fungiendo de ministerio social, sin la más mínima libertad económica y con el mismo clientelismo del socialismo del siglo XXI... cambiando acaso el color de las franelas que es obligatorio ponerse para los “beneficiarios”. Con una oposición feroz, organizada, adinerada y con control de los poderes del Estado... es difícil superar los tres años para el hipotético presidente Rosales cumpliendo. Incumpliendo le sería aún más difícil superar los tres meses.

 

Es muy bueno que los analfabetas dejaran de serlo, y es bueno que la gente tenga oportunidades de estudiar, es bueno que en los barrios existan servicios médicos cerca de dónde la gente vive, como es bueno tener pollo más barato e incluso es bueno que se monten cooperativas; sin mencionar que es bueno que la gente tenga cédula y algo parecido a un título de propiedad de la tierra sobre la que vive. Pero es muy malo que los títulos sean precarios, que la propiedad no se respete, que las cooperativas funcionen como una camisa de fuerza colectivista obligatoria, que el Estado sea dueño del 80% del capital no residencial, empezado por la industria más importante del país como monopolio, y que encima se permita controlar arbitrariamente la totalidad de la divisas, los precios y generar una serie infinita de regulaciones inútiles, inconexas y contradictorias que encarecen el costo de montar y hacer funcionar legalmente un negocio, excluyendo a los pobres de cualquier esperanza de desarrollo empresarial formal.

 

Peor aún es que un petroestado patrimonial de semejantes proporciones pretenda cobrar impuestos a un sector privado minúsculo en capital, pero mayoritario en número, pues al final nos incluye a todos, sacando de ahí lo mismo o más aún de lo que sus incapaces burócratas disfrazados de administradores y gerentes no han logrado sacar del descomunal capital mercantil bajo su administración en décadas. Y mucho peor es el uso creciente de ese poder fiscal como herramienta de intimidación, persecución política y aún personal en el abuso de poder consustancial con cualquier socialismo. Sintomático es que el mismo gobernante que reconoce que amplios sectores geográficos de la capital a su cargo, no son gobernados por él, ni protegidos por su policía, sino que están bajo el gobierno real del malandraje, se dedique al “turismo revolucionario” y se gaste los recursos que no usa en combatir ese malandraje en investigaciones históricas de los nombres de la ciudad por sus complejos ideológicos seudo indigenistas; o que sirva más de provocador y picapleitos que de gobernante. Pero lo mismo, o algo muy parecido se podía decir del que le precedió.

 

No hay suficientes cárceles ni suficientes tribunales, las fronteras están objetivamente desguarnecidas, tenemos décadas de caída sostenida del producto por habitante, tenemos al menos tres décadas en las que no menos del 80% de los medios de producción pertenecen al Estado, lo que significa que tenemos no menos de tres décadas de socialismo en el poder. Y todos los candidatos nos hablan, cada cual a su estilo, de mantener y incrementar el modelo socialista. Ninguno arregla esto, porque ninguno es capaz de entregar a todos y cada uno de los venezolanos, mediante acciones, la propiedad de ese 80% del capital mercantil que está en manos del Estado. Todos prometen, de una u otra forma, repartir rentas, repartir paños calientes, repartir limosnas, porque al parecer todos coinciden en que quieren un Estado gigantesco, pero incapaz de cumplir con sus funciones más elementales de protección policial, judicial y militar de vidas, propiedades y soberanía territorial efectiva, porque al parecer todos quieren que la población depauperada dependa cada día más del Estado socialista todopoderoso.

 

Ninguno cree en el pueblo, porque ninguno se plantea desregular profundamente la economía, bajar los impuestos, levantar los controles y reducir es Estado limitándolo a sus funciones propias. Ninguno dice la verdad, porque ninguno es capaz, no solo de transferir la propiedad de todos los activos mercantiles del Estado, empezando por las acciones de PDVSA y terminando por el espacio radioeléctrico a cada uno de los ciudadanos, sino también de reservar un porcentaje de los más valiosos activos mercantiles del Estado para liquidarlo en subasta a fin de pagar la irresponsable deuda de pública de ayer y hoy. Ninguno defiende la propiedad privada, ninguno defiende los derechos individuales, ninguno está claro en las causas del desastre que estamos viviendo en medio de una bonanza petrolera, ni del limitado horizonte que el negocio petrolero comienza a tener en el mundo.

 

Ninguno es responsable y ninguno merece dirigir los destinos de una nación. Es por ello, que en el movimiento libertario libertario Resistencia Civil, junto con el Movimiento Demócrata Liberal, solicitamos al CNE que se incluya en esta y todas las elecciones la opción de votar por “ninguno”, hasta tanto existan las condiciones para que alguno tome el lugar que hoy ocupa ninguno. Las primeras reacciones extraoficiales de algún rector fueron negativas, como era de esperarse, pero la lucha de todos por ninguno es la extraordinaria paradoja política que nos imponen estos tiempos de sin razón, y la vía para salir de ellos.  También es una lucha que apenas está empezando. 

 

La verdad es que ni Chávez ni un nuevo Arias Cárdenas enmochilado son solución... por lo que el camino a la solución pasa por que podamos llegar a votar efectivamente por ninguno... y eso es solo el principio.
















3erPolo

 
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