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El diablo los cría, y ellos se juntan














Guillermo Rodríguez G.





3erPolo
















Los pobres cosechan lo que los intelectuales siembran 
Theodore Dalrymple

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Desde mediados del siglo pasado, académicos que Gramsci hubiera considerado orgánicos, han venido construyendo diligentemente un nuevo conjunto de teorías anti-capitalistas que llegarían a ser uno de los pilares fundamentales del socialismo del siglo XXI. El sustento teórico del ecologismo político lo han creado principalmente biólogos cuyo criterio académico no pasa de extender las tesis maltusianas, que tan fructíferas les resultaran en la biología poblacional de los animales, a la población humana. Y de los alimentos a una amplísima gama de recursos, lo que les conduce a predecir todo tipo de catástrofes inminentes de dramáticas proporciones apocalípticas, y gran atractivo para los medios de comunicación masivos; lo  que se traduce en un significativo impacto en la opinión pública. Como no ocurren en las fechas previstas, luego son postergadas, transformadas y retomadas, en la medida que jamás llegan a ocurrir, sin que por ello se anule su efectividad propagandística. El neo-malthusianismo además de un pilar ideológico del socialismo del siglo XXI, es una de sus principales diferencias con el socialismo del siglo XX. Porque mientras en el siglo XX los socialistas se proponían producir más que el capitalismo, en el siglo XXI han colocado los objetivos en concordancia con las capacidades. Ahora que son ecologistas proponen reducir dramáticamente la producción, y la población, para repartir equitativamente una miseria creciente, entre una población decreciente. Producir riqueza es algo en lo que el socialismo se mostró incapaz, pero producir miseria y reducir dramáticamente el número de seres humanos sobre el planeta, es algo de lo que si sería capaz. Su capacidad para alcanzar ambos tipos de objetivos quedó demostrada, indiscutiblemente, el siglo pasado.

 

¿Quiénes son y que dicen estos orgánicos académicos ecologistas neo-maltusianos? Un excelente ejemplo es el entomólogo doctorado en mariposas, Paúl Ehrlich, se ha hecho famoso por sus predicciones sobre catástrofes poblacionales, hambrunas globales, y demás escenarios apocalípticos que como buen ecologista neo-malthusiano, tiene décadas prediciendo incasablemente, quien aún afirma que la mayoría de la gente no reconoce que, al menos en los países ricos, el crecimiento económico es la enfermedad y no la cura; afirmó desde 1968 que sería imposible que la India alimentara a 200 millones adicionales de personas para 1971. En la edición de 1980 de su libro, la bomba poblacional, omitió todos los comentarios sobre el asunto; posiblemente porque los hindúes estaban exportado excedentes de granos a la URSS en ese año de 1980. Pero aún más claro fue un ecologista como Michael Tobías profetiza como solución global: “...un severo menoscabo de los principios democráticos, en el sentido de que tendremos que hacer leyes y reglamentos que no serán del agrado de mucha gente. Tendrán que constreñirse drásticamente las libertades básicas, puesto que no habrá suficiente aire y agua limpios.” Mientras que otro ecologista, pero más selectivo, como Maurice King, profesor de medicina de la Universidad de Leeds en el Reino Unido, al parecer limita sus propuestas, no muy difícilmente calificables de racistas, únicamente a la población de los países atrasados. Cuando defiende el no transferir a los pobres del tercer mundo la tecnología medica básica, que evite una alta tasa de mortandad infantil, al menos que previamente se implementen severos programas de control de la natalidad. En sus propios términos: “Sí no es posible sostener de manera adecuada las medidas complementarias (por ejemplo, la planificación familiar) no deberían introducirse medidas insostenibles, como la hidratación oral a escala masiva de salud pública, puesto que se incrementarían los años-hombre de miseria, causada finalmente, por el hambre.”

 

Pero no podía faltar quien superase ampliamente lo anterior. Y debo agradecer al compañero liberal resistente Larry A. Nieves C. el ponerme en conocimiento de la presentación de una propuesta práctica de genocidio global acelerado, por parte del ecologista, doblemente doctorado zoólogo y laureado académico de la Universidad de Texas Eric R. Pianka, en la centésima novena reunión de la Academia Tejana de Ciencias en el año 2006. Como explicó Nieves el 4 de abril de 2006 en la bitácora de su página web El Liberal Venezolano, “no es un loco de carretera” el que propuso un método factible de genocidio apocalíptico global. Se trata de un reconocido académico, cuya propuesta genocida de exterminar en unos 10 días al 90% de la humanidad –esto significa exterminar en pocos días más de 5 mil millones de hombres, mujeres y niños en todo el planeta– fue aplaudida eufóricamente por una centena científicos asistentes a un evento de una prestigiosa y centenaria Academia de Ciencias. Pianka, quien ha declarado que los humanos “no somos mejores que una bacteria” es, hasta el momento, la tapa del frasco, del ecologismo neo-malthusiano con su propuesta. Cito la traducción y resumen de Nieves del un artículo sobre esta nueva apologista del genocidio ecologista, escrita por el Editor de la página web “The Citizen Scientist” Shawn Carlson: “El profesor Pianka dijo que la Tierra, tal como la conocemos, no sobrevivirá si no se toman medidas drásticas. Entonces, y sin presentar ningún dato para justificar este número, Pianka afirmó que la única solución viable para salvar a La Tierra es reducir la población mundial a un 10% del número actual. Seguidamente mostró soluciones para reducir la población mundial, en forma de una diapositiva que representaba a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Guerras y hambrunas no lo lograrían, explicó. En cambio, las enfermedades ofrecerían el método más eficiente y rápido de matar a los miles de millones de personas que deben morir pronto si es que la crisis poblacional ha de ser resuelta (...) El SIDA no es un asesino eficiente, explicó, porque es demasiado lento. Su candidato favorito para eliminar al 90% de la población mundial es el Ébola transportado por el aire (Ébola Reston), porque es tanto altamente letal y mata en días en vez de años (...)”

 

La razón para no tomarse a la ligera estos despropósitos es que a lo largo del siglo XX cientos de millones de personas fueron exterminadas en espantosos genocidios por el socialismo del pasado, tanto en su variante nacional-racista, como en su variante internacional-clasista. Y todo empezó con propuestas intelectuales que a las personas razonables le parecieron despropósitos de locos que no llegarían concretarse en nada. No obstante, se concretaron en las hambrunas y gulags de Stalin, en la revolución cultural de Mao, en los campos de la muerte de Pol Pot, y en las cámaras de gas de Hitler. Cuando la locura forma parte de una ideología política que alcanza el poder, a los locos hay que tomarlos en serio. Y en el siglo XXI, aún estamos a tiempo de entender eso. Cosa que es el primer paso para construir una fuerza cultural y política masiva, completamente contraria al socialismo del siglo XXI, y capaz de construir un verdadero capitalismo popular. Cosa que, por cierto, es solo el principio.
















3erPolo

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