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Campaña legislativa socialista "misionera"... ¿Y la campaña legislativa capitalista popular?














Guillermo Rodríguez G.





3erPolo
















Yo soy militar... ...pero jamás puedo ser militarista,
y jamás podría mi voluntad inclinarse en favor de una casta privilegiada,
...menos si esa casta quiere utilizar la fuerza que la Nación pone en sus manos para su defensa,
como instrumento de mando y medio de opresión. 

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El actual Presidente de Venezuela es un candidato en campaña permanente. Así como otros revolucionarios tuvieron la idea de la “revolución permanente” o de la “guerra popular prolongada”, quien llegó al poder por medio de elecciones, para gobernar sobre los restos de un colapsado experimento socialista iniciado en 1958, lo que ha logrado hacer “permanente” es la campaña electoral revolucionaria. En la medida en que esa campaña permanente se traduce en la profundización de un modelo más radical de socialismo, acaudillado  por un militar, son más y más las funciones civiles y políticas que ese socialismo pone en manos de los compañeros de armas del líder único. Tanto como logre avanzar el socialismo venezolano... se verá en la necesidad de ser más militarista. Al fin de cuentas, el núcleo original del partido de gobierno se forma en una conspiración militar que se mantuvo en secreto por más de una década.

 

Ya no es tanto que el Ejercito se ocupe de vender verduras –cosa que aunque obviamente ha hecho todo Estado socialista, no hizo nunca el Ejercito Rojo- o que sean oficiales gran parte de los jefes del enorme y creciente aparato civil de un Estado socialista... es que ahora serán cada vez más los candidatos militares (retirados en este caso) para los cargos de elección... pues los votos al final son del candidato único permanente... y la etapa de profundización requiere de más lealtad personal... y mejor redacción en las leyes socialistas. El que el socialismo cree una casta gobernante privilegiada está en su naturaleza... es inevitable. Pero es un detalle importante que habiendo llegado al poder tal revolución por medios electorales... su profundización implique también un retorno hacia formas de militarismo personalista previamente superadas.

 

Sí algo se ha demostrado en Venezuela, es que un país puede tener elecciones, prácticamente todos los años, y seguir funcionando perfectamente... en la producción y redistribución de pobreza (lo más independiente que puedan del aporte individual) para las mayorías... y privilegios groseros para unos pocos. Pero esa es la naturaleza de todo socialismo... aristocrático o democrático hasta la medula. Sí nuestro régimen fuera republicano y capitalista, produciríamos riqueza, la distribuiríamos de acuerdo al aporte individual... y perseguiríamos todo rastro de privilegio estatista. Con total independencia de la frecuencia de las elecciones... construiríamos una sociedad de riqueza creciente.

 

Regresando al socialismo venezolano y su campaña electoral permanente... de candidato único: Según la importancia relativa de cada elección, la candidatura del Presidente es de baja o alta intensidad. Pero nunca será tan baja como para que existan en sus partidos, otros candidatos que no dependan completamente de él mismo en materia, de postulación sin duda... pero también de votos. Pueden haber excepciones circunstanciales, pero el modelo está claro.

 

Para el candidato único permanente el gran tema de su campaña referendaria fue atacar -retóricamente- al presidente de los EE.UU.: La retórica anti-yanqui en Latinoamérica la han usado desde un Presidente responsable de un notorio asesinato masivo de estudiantes izquierdistas de México, hasta el dictador vitalicio de Cuba, pasando por toda la gama política e ideológica del sub-continente, por cerca de un siglo. Y todavía funciona. Funciona mejor en la medida que la administración en Washington sea más torpe en el manejo de la imagen y diplomacia en el sub-continente... y este ha sido un momento, más que optimo, para que funcione tal retórica.

 

Así que ese será uno de los grandes temas de su campaña de reelección. El otro, obviamente será el socialismo. Sobre esa materia el candidato único permanente ha sido claro como el agua de manantial:

 

“En Venezuela el proyecto bolivariano es la corriente de pensamiento que sirve de base para erigir la ideología marxista.”

Hugo Chávez Frías, 13 de agosto de 2005.

 

Y la cita es una de infinidad de citas posibles. No se cansa de repetir que su objetivo es la construcción del socialismo. Lo dice desde hace un año en cada acto público en que da un discurso. Lo dice en su larguísimo programa de radio y TV  dominical... y en sus no menos largas y frecuentísimas cadenas de radio y televisión. Así que el fundamento ideológico de su programa está más que claro... y se consultará en elecciones nuevamente.

 

La construcción de una nueva versión del socialismo marxista tras el desastre soviético (especialmente uno que tiene que incorporar las nuevas modas temáticas del neo-izquierdismo en su cuerpo doctrinario) requiere profundas reformas legislativas al entramado jurídico del socialismo socialdemócrata. Algunas ya se han adelantado... La Constitución es la más importante sin duda. (Aunque según avance el socialismo del siglo XXI la pudieran reformar en ciertos detalles). Pero la mayoría está aún pendiente... La Asambleas de Ciudadanos, por ejemplo, “vinculantes y constitucionales” se insertaron en “la bicha” no para servir de canal de “expresión” a las angustiosas crisis de identidad ideológica del escualidaje “ñangarelegantoso”. 

Como nos señalara más de una vez Domingo Alberto Rangel Mantilla, son fiel copia de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) cubanos. Y para organizarlas en esa forma, requerirían una gran cantidad de definiciones legales de ámbito, competencia, etc.

 

La promesa, no del todo definida por “la revolución” de más y más redistribuidora, ante el fracaso y la corrupción de 40 años de socialismo redistribuidor... Y la necesidad de “asegurar la revolución” ante sus enemigos del mismo signo ideológico (aunque esa es la verdad que unos y otros se empeñan en negar) fue la tónica desde 1999 hasta la fecha... Y lo seguirá siendo, pero únicamente para efectos retóricos. Tales enemigos están completamente derrotados. Se seguirán ventilando esos fantasmas en tanto den réditos... y darán algunos en tanto el chavismo exista.

 

Ahora entran en la fase real de profundización de la revolución. Eso significa establecer un socialismo marxista, por un gobierno electo con un programa que se presente claramente para tal efecto... en la Venezuela del siglo XXI... y en alianza con el neo-izquierdismo globalizado del momento. Y eso (que no requiere expresarse más que en “lealtad al Presidente” por parte de los candidatos oficialistas para la Asamblea) es el programa legislativo de la revolución. El programa para el cual, el socialismo venezolano se ha planteado como objetivo el obtener dos tercios de la Asamblea Legislativa  Cosa necesaria para iniciar una amplísima gama de profundas reformas legales) es el sustento jurídico del programa que defenderá su líder único en la campaña de reelección... ni más, ni menos.

 

Ante eso, todos los discursos y propuestas de “unidad opositora” que no se fundamentan en un programa ideológico y legislativo realmente contrario... carecen de significado. No es tanto que cada cual esté arrimando las brasas hacia su sardina. El problema es que las tales sardinas son unas candidaturas presidenciales que van del socialismo (interna y evidentemente inconsistente) hasta la indefinición en si misma... y así no se puede siquiera rasguñar un proyecto ideológico que ya está usando todos los recursos de un Estado socialista en establecer su ideología y propaganda por todos los medios a su alcance... que eran muchos, se han hecho aún más... y serán cada día más... por Ley.

 

La unidad opositora de los politiqueros oportunistas... tanto de los que se encachuchan de “sociedad civil” como de los que, con algo más de recursos se organizan en partidos nuevos y viejos, ha sido hasta ahora  incapaz de diferenciarse ideológicamente del socialismo en el poder... ¡Porque comparte las bases de su doctrina!. Todas las tonteras de social moderados, o centropendejeras... carecen de significado en donde están los votos. Ahí el candidato único permanente  ha dejado claro que “El socialismo son SUS misiones”. Lo que hemos oído de los adalides de la “unidad en torno de nada” (o en torno de ellos... que para efectos ideológicos es lo mismo) ante eso... que es la fuerza y la sangre de la revolución... lo que hemos oído de tales “candidatos”, y sus “intelectuales” propagandistas, como alternativa al socialismo en el poder... hasta ahora al menos: ¡es pura paja!.

 

Salida hay. Y no es necesariamente “por el aeropuerto”. Como bien nos dicen Alberto Mansueti y José Luis Tapia en su Libro “La Salida”. Esta, es decir, la Salida: es la construcción del capitalismo popular. Cosa que requiere también de todo un programa legislativo, de signo contrario al del socialismo. Si el socialismo se construye concentrando la riqueza decreciente en el Estado. El capitalismo se construye transfiriendo los activos mercantiles del estado socialista a la gente. El socialismo chavista ofrece la redistribución de rentas... el socialismo opositor ofrece pamplinas. El capitalismo popular ofrece mucho más que míseras rentas discrecionales y groseramente clientelares. Ofrece el capital, la transferencia completa y total de la renta del subsuelo, las acciones de PDVSA, y la totalidad de los activos mercantiles del Estado. A todos y cada uno de los ciudadanos. Ese es el programa legislativo en torno al cual se debería adelantar la unidad de algo que pretenda llamarse realmente “oposición” ante un gobierno socialista. No es cuestión de candidatos, como de programas. El de Chávez está claro. El realmente contrario es el que tendría que ser adoptado por una verdadera oposición legislativa. Cosa difícil en el corto plazo, cuando leyes tan socialistas (y tan obviamente inspiradas en el usos y costumbres peculiares del socialismo cubano) como Ley de Trabajo Comunitario del Estudiante Universitario, son defendidas, no por los diputados del PCV, el PPT o el MVR... Tal defensa, Universidad por Universidad, artículo por artículo, está al cargo del presidente de comisión... diputado por el partido del Gobernador Salas. Recordemos que en torno de Salas se agrupó la primera “unidad antichavista”. La primera que se negó a ser alternativa realmente opuesta ante la promesa socialista, que el hoy Presidente, esbozaba con gran éxito... y con la que ganó la elección.

 

Otra cosa es que esta será una lucha política de largo aliento. Y que esas “unidades” de socialistas que se quedaron por fuera del presupuesto público, sean  izquierdistas “moderados”, adecos, copeyanos, ex copeyanos y hasta neo-liberales (La diferencia entre liberalismo y “neo-liberalismo está en que por neoliberalismo se entiende, entre nosotros, lo que se aplicó en los años 90 en casi toda Latinoamérica, así que “el neoliberalismo es la continuación del socialismo por otros medios”. Cosa que, socialista y “exquisita” al fin... fracasó pudriéndose aún más rápido que los socialismos menos “exquisitos”) como otras yerbas puntofijistas que tienden a crear cosas con tan escaso futuro, como lo que en torno de Arias Cárdenas se pego con la saliva de Loro del oportunismo.

 

Estamos aún con tiempo de no repetir tal tipo de torpeza por enésima vez. Pero confieso que no soy optimista en el corto plazo. Aunque tampoco creo que el socialismo venezolano sea irreversible... es derrotable, reversible y superable por medios locales, pacíficos y políticos... Será derrotado cuando la verdadera batalla ideológica se de con toda la fuerza necesaria.

 

Únicamente me temo que los adalides de las múltiples “unidades” anti-chavistas... nuevamente dejarán pasar  otra oportunidad de montarse en el único tren que les puede conducir hacia la victoria... y quizás sea mejor así a la larga. Aunque el costo del retraso, sin duda será muy alto.

 

La salida empieza en un programa revolucionario por el capitalismo popular: Un programa de soluciones. Aunque todo liberal entiende que nuestro programa empieza con larga lista de leyes para derogar. Es menos obvio que el desafío de una transición exitosa del socialismo al capitalismo realmente popular, es algo que hay que traducir en una agenda legislativa que apenas hemos empezado a definir con proyectos como la Ley de Capitalización Popular Petrolera que defendemos con los compañeros de la AC Petróleo Para el Pueblo... entre otras.  Fuera de ahí. No hay salida. Y si el candidato permanente, que hoy nos gobierna, insiste en dar una batalla en el campo de la ideología... es porque en ese campo tiene garantizado arrasar las “unidades” opositoras ideológicamente blandas o indefinidas.

 

El programa liberal libertario es la única opción ideológica, completamente opuesta al socialismo... y es al mismo tiempo una propuesta popular, revolucionaria y capaz de abrirnos un camino cierto de paz y prosperidad... Y es el punto de partida para que los verdaderos lideres políticos del futuro lo interpreten en sus regiones, con el fin de crear más temprano que tarde, una verdadera unidad de todos los que notan que el socialismo de antes no funcionó... y el de ahora tampoco. Ese es el principio del camino hacia la verdadera salida. Pero sólo el principio.
















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